Cierre de campaña

He ido al mítin del PP, básicamente porque era el más céntrico (los socialistas se fueron…a Fuenlabrada. Me parece que se dan por derrotados en Madrid). Inicio mi jornada de reflexión con el espíritu de este artículo enviado a la agencia Europa Press. Ando como un poco perdido: ¿por dónde tirar? ¿Qué hacer cuando no te convence ningún mensaje? ¿Hay que apoyar una opción o castigarlas, votando en blanco, a todas?

Puede que para algunos la cosa sea irrelevante: no van a votar y ya está. Para mí, esa no es la solución, aunque el voto en blanco quizá sí lo sea. ¿O no, que diría Rajoy?

5 respuestas

  1. Con la Ley electoral en la mano, el voto en blanco es un voto que perjudica a las opciones minoritarias: es un voto válido, y como tal ayuda a que haya más votos válidos, y por lo tanto a que suba el umbral de estimación, y por lo tanto que las opciones minoritarias tengan mas dificíl entrar en el reparto de actas de concejales/diputados, y por lo tanto beneficia a las opciones mayoritarias. Y con la Ley electoral en la mano, no votar o votar en blanco beneficia a la opción más votada, y la derecha está unida en una única opción.

    Por lo tanto, Fernando, creo que vas a acabar votando al PP, aunque no lo votes.

  2. Avatar de Fernando Jáuregui
    Fernando Jáuregui

    Que no

  3. No me importa mucho si el votar en blanco o el no votar ayuda a unos o perjudica a otros. Cuando uno no vota o vota en blanco lo hace porque no le gusta… ninguno de los que se presentan. No podemos estar siempre votando al que nos parece menos malo, esto para casos especiales puede valer, pero no tiene porque ser norma.
    ¡Qué cambien los políticos!, que es lo que tienen que hacer o ¡qué dejen paso a otros!, que tampoco estaría mal.
    De todos modos, ¡qué cada uno vote lo que quiera! y los de las teorías matemáticas… ¡que voten a quién quieran!
    Yo voy a votar en estas elecciones sólo a la Comunidad; en las próximas…

  4. MA: ¡Es que siempre se vota al que menos disgusta! Es decir: Un Partido político debe serlo para todo, y, afortunadamente, no nacemos estandarizados, de tal modo que, por ejemplo, si eres de izquierdas también tengas que ser antisionista (yo soy de izquierdas y sionista).

    Hasta que no se constituya el Partido Prietista (¡cielos! ¡otro PP!), no exisitirá el Partido que más me guste. Por lo tanto, tendré que conformarme con el Partido que, de sus opciones, más suscribo.

  5. José- Luis Prieto:
    Yo soy de la izquierda de verdad, de la ética, y como tal cuando los que se dicen de izquierdas me parecen otra cosa no los votos, porque ya – para mí – no son izquierda de verdad. Y, sí, afortunadamente, no nacemos estandarizados, porque sino todos votaríamos al que menos nos disgusta, aunque éste fuese…

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