El mundo, según ZP

Anda Zapatero promocionando la marca España por extremo Oriente, y me parece básicamente bien. Siempre insisto en que España es un gran país –mucho más grande que ese bastante feo ‘Miguelín’ que se ha hecho célebre en la feria de Sanghai—en el que hay que creer y al que hay que potenciar. Que seis millones de personas hayan acudido al pabellón español de la segunda ciudad china me parece sintomático. Que el número de turistas –aunque no el volumen de ingresos—que han acudido este verano a disfrutar de nuestro país haya aumentado, me parece igualmente un dato a poner en la balanza. Siempre he dicho que uno de los peores pasivos en nuestra cuenta de resultados es ese hispano-pesimismo desde el que devaluamos, nosotros mismos, a nuestro país. Y que la imagen que tenemos de nosotros mismos es peor, digan lo que digan el ‘Financial’ o el ‘Wall Street Journal’, de la que se tiene de España y los españoles por esos mundos de Dios: seguramente muchos de ustedes lo habrán comprobado si este verano han viajado fuera de nuestras fronteras.

Escribo esto no tanto a cuenta de los paseos del presidente por China y Japón como en relación con la situación de España en el mundo. Dice el ‘Newsweek’ que estamos en la vigésima posición entre los países que resultan más atractivos para vivir; no sé si comparto todos los parámetros de la influyente revista norteamericana a la hora de cuantificar esos atractivos, pero le aseguro a usted que prefiero vivir aquí que en Singapur, por ejemplo, que es una de las naciones que nos anteceden en la lista y donde tirar una colilla al suelo te puede conducir directamente a la cárcel.

Pienso que España tiene una envidiable posición en lo que se refiere a sus relaciones con casi todos los países del mundo, y me irrita que algunos portavoces de la oposición, o algunos comentaristas, echen su cuarto a espadas pidiendo continuamente “firmeza” a la diplomacia española frente a, digamos, Rabat, Caracas, La Habana o La Paz, por citar solo algunos ejemplos.

Pues claro que me ha molestado la meliflua posición del Gobierno español tras el ataque de policías –sí, policías— del régimen semifeudal de Marruecos a unos manifestantes españoles prosaharauis; claro que me indigna la inseguridad jurídica que a veces Evo Morales o Hugo Chávez imponen a los inversores españoles en sus respectivos países; claro que me entristece comprobar la situación de miseria, material y democrática, en la que el tirano Castro ha sumido a nuestra querida Cuba. Naturalmente que vibro de rabia cuando veo esas fotografías de ejecuciones masivas en China. Pero nada de ello significa que tengan validez las exigencias de esa falsa ‘firmeza’ con la que debería actuar nuestro Gobierno, una ‘firmeza’ que, en según qué casos, en la práctica supondría casi una ruptura de relaciones con esas naciones, de las que España debe seguir siendo amiga porque nos conviene y también porque conviene a alguno de nuestros poderosos aliados.

En mi opinión, la diplomacia española debe seguir siendo cauta, con la prudencia que da saber que es mejor sembrar intereses que rencores, utilizar la negociación y no los cañones, ni siquiera los verbales. Ya sé que no todo el mundo estará de acuerdo conmigo en este punto, pero soy un convencido de que es en materia de política exterior donde, salvo los errores personales iniciales de Zapatero y algún que otro episodio aislado, España ha cosechado sus mayores –casi únicos, si exceptuamos los deportivos—éxitos en esta Legislatura. Empeñarse en otra cosa quizá sea seguir tirando piedras contra nuestro tejado, que cada vez es más de cristal.

4 respuestas

  1. Conflicto entre policias españoles y activistas marroquies en la frontera de Melilla. La razón la tienen los activistas que eran las víctimas.

    Conflicto entre policias marroquies y activistas españoles en El Aiun. La culpa la tienen los activistas españoles que estaban provocando.

    Así hace politica exterior cualquiera

  2. Firmeza es una mala palabra huera, muy pepera por otro lado. Me gustan más convicción o decisión.

    Creo que la única manera de ser líder es siendo líder, no diciendo que se es. Ni Rajoy es líder, ni JLRZ es líder ni, por supuesto, España es líder. Ni siquiera esa cosa gorda, fea, arrugada y «abudizada» llamada Miguelín es líder de nada (con el debido respeto a Isabel Coixet, Bigas Luna y Martín Patino, pero prefiero los monstruos de Alien a la pésima metáfora que supuestamente encarna Miguelín).

    Creo que en Política Exterior hay que tener claros 2 elementos: primero los intereses nacionales enunciados en forma de objetivos a corto, medio y largo -Por cierto, ¿cuáles son? ¿Alguien los conoce para España?- y segundo aliados exteriores con los que perseguir y conseguir esos objetivos. Luego, tener convicción y ser coherente so,o son partes obvias de la estrategia, casi como decir que el balón de un partido debe ser redondo.

    Lamentablemente, no tenemos líderes, no tenemos objetivos, no tenemos convicción. Lo hemos visto con Marruecos, lo hemos visto con los energúmenos de Al Qaeda a los que hemos pagado más crímenes, lo hemos visto con los somalíes que nos acogotan en el Índico… Lo vimos cuando negociamos la entrada en el entonces Mercado Común, lo vimos cuando Aznarín el Grande ganó a Bush al footing y nos puso a buscar agujas de destrucción masiva en el pajar de Irak y, tristemente, lo vimos cuando JLRZ, a quien voté como ya sabéis, pronunció aquel lamentable speech ante los más importantes inversores estadounidenses a los que llegó a decirles que ya hemos alcanzado a Italia y que pronto superaríamos a Francia, con perdón de su amigo Sarkozy.

    Cosas veredes, amigo Sancho.

    Amo mi país, pero mis gobernantes me causan repulsa.

  3. Quitando las grandilocuencias y errores de Zapatero (que no de Moratinos, que es el encargado de ejecutar las órdenes del jefe), no me parece que la política exterior española haya ido demasiado mal. Con Marruecos, las relaciones nunca han sido fáciles. Con Francia, estupendas, pese al locuelo Sarko. Con Alemania, mejorables, pero correctas. Con América, en general, Cuba y Venezuela incluso, mucho mejores que con Ansar. Con Obama parece que bastante bien, aunque no haya conjunción planetaria. España, como dice el comentario de Jáuregui, interesa,hasta en China, y eso no es mérito ni de Zapatero, ni de Aznar, ni de González, pero sí de todos ellos y de todos nosotros dicho sea con toda modestia. Ha habido banqueros agresivos, empresarios que lo mismo, ejecutivos, turistas, que han dejado en buen lugar el pabellón español, al margen de esa clase política que tantas veces se denuncia en este y otros blogs.

  4. turner, un genio!!! Todavía me reiré un rato.

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