Es la sociedad civil, que llama a tu puerta

¿Que por qué me presento a las elecciones para presidir la Asociación de la Prensa (menudo trago)? Porque creo en la sociedad civil. Ahora, la España invertebrada puede pesarnos más que nunca. Continuará

8 respuestas

  1. Hace bien y es de agradecer su gesto, pero la participación ciudadana es muy escasa en España y esa también es muy necesaria

  2. Vd ha criticado mordazmente a los movimiento de la sociedad civil en contra de las concesiones al terrorismo y a muchas de las organizaciones y ciudadanos que tratan de defender la memoria, la dignidad y la justicia para las víctimas del terrorismo. En su medio se les ha tildado poco menos que de miembros de la extrema derecha. Y mejor no entrar en posicionamientos ante otros movimientos sociales y de víctimas que están luchando por el esclarecimiento de los atentados del 11-M.

    Por eso resulta sarcástico y muy sorprendente que ahora saque a relucir que cree en la sociedad civil en lo que parece únicamente un reclamo electoral.

    Es mi humilde opinión y libremente la expreso.

  3. Claro que la sociedad civil debe tener un peso mucho mayor que el actual, soy una firme convencida de que la presión popular tiene un importante papel especialmente en la sociedad de las comunicaciones como es la que vivimos. Me gusta ver en Internet lo que piensa la gente corriente desde su casa, sin formar parte de partidos políticos y dan sus opiniones sinceras, acertadas o no, pero sin dependencia ideológica. Hasta mayo creí que la sociedad civil estaba adormilada y no tenía en cuenta los graves hechos que se estaban produciendo en España, pero recuperé la confianza el 22 de mayo cuando ví que éramos capaces de mandar a su casa a mucha gente que no se merecía estar donde estaba. Y después se pudo comprobar lo acertado viendo como quedaron ayuntamientos y comunidades autónomas, con enormes deudas ocultadas. Sentí que ya no éramos fans de los partidos en clave futbolística, sino cada uno consciente de la importancia de su voto, que ya no teníamos amos, y que lo daremos y lo quitaremos en función de cómo gestionen el enorme caudal económico que tan costosamente ponemos en sus manos. ¿Puede que sea una ingenua? puede, el tiempo da y quita razones….

  4. Ahora quizá pueda explicar su reticencia a que en su día se presentase Francisco Alvarez Cascos en Asturias cuando tuvo su rifirrafe con Rajoy y los ciudadanos le animaban a que se presentara. ¿No era sociedad civil?

  5. Escribo cuando ya está todo decidido en la apm. No hay datos aún y hasta mañana jueves 1° de dieimbre no se sabrá nada. Sin embargo, tengo un pálpito, una corazonada, una cosa buena. Veremos

  6. na, no ha habido suerte. Enhorabuena a Carmen del Riego y a la APM

  7. En la primera legislatura un derechista lúcido, José Javier Esparza, hizo notar que la inesperada victoria del PSOE y las políticas más significativas que fueron su consecuencia hiceron que saliese a la calle la denominada «derecha social» (sobre todo en Madrid, que ha sido bastión contra el zapaterismo en sus mejores tiempos). Y hacía notar que en realidad, transcurrido tanto tiempo de canon cultural progre en España (desde los sesenta o así), era casi un milagro sociológico que existiese tal derecha, que parecía marchitarse en la rutina cotidiana con un aire de confusa resignación. En cualquier caso, desde 2.004 en adelante se dieron cuenta de que tenían que empezar a movilizarse, a hablar alto y claro, a decir «por aquí no paso». Si se prefiere, a reaccionar. En otras palabras, tenían que abandonar la comodidad de sus casas y empezar «a participar». Y llegaron los días en que don Fernando se quejaba de la abundancia y frecuencia de manifas organizadas por la derecha social. Cuando se les preguntaba por todo ello la vice de entonces se limitaba a afirmar que «estaban en su derecho» y don José Blanco decía con deportividad «que se alegraba mucho de que la derecha hubiese descubierto la calle». No se alegraban tanto los del cordón sanitario ni el Alcalde de Getafe, qué le vamos a hacer. Lo cierto es que dichas movilizaciones fueron buenas en tanto que, efectivamente, suponían actividad entusiasta de una parte de la sociedad civil. Buena prueba de ello es que el PP se puso de perfil a su paso y el PSOE se esforzó en hacer ver que, muy al contrario, estaba el PP detrás como su principal instigador; pues no interesaba que se diese la impresión de que había movimientos sociales que escapaban al control de los grandes partidos. Ahora bien, celebrar esta participación no significa necesariamente estar de acuerdo con los mensajes que a través de la misma se transmitían. Por eso el Sr. Jáuregui no incurre en contradicción alguna, como más arriba parece darse a entender, entre sus críticas de antaño y su llamamiento a la sociedad civil de hogaño. Recuerdo que mostraba desacuerdo con el contenido y tal vez con el estilo, a su juicio levantisco y poco conciliador; pero no criticaba el hecho de manifestarse en sí.

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