Cuando todos (menos Patxi, claro) piden que dimita el ministro…

Supongo que el Gobierno y su presidente, el PSOE y su secretario general (que, como usted sabe, es el mismo que el presidente) y el aún ministro de Transportes habrán pasado un ‘puente’ festivo de pesadilla pensando en lo que pueda ocurrir este martes en la Diputación Permanente del Congreso de los Diputados: todos los grupos –menos el socialista por boca de Patxi López, por supuesto– previsiblemente pedirán la dimisión o el cese de Oscar Puente aunque ya falte menos  de un mes para que los ciudadanos acudan a las urnas. Por cierto, para dar un varapalo a la actual gobernación del país, según todas las encuestas publicadas este lunes, pero ese es otro asunto.

Ocurre que Puente se ha convertido en un riesgo para la propia campaña electoral. Todos sus cercanos aseguran que está desfondado, hundido, y que, con su carácter, y sometido a la presión de las preguntas e intervenciones en ese ‘Parlamento reducido’ e implacable que es la Diputación permanente, puede salir por cualquier registro inconveniente.

De ahí que Sánchez, para evitar cualquier desbarre por falta de seguridad en sí mismo por parte de su (aún) ministro,  siga apoyándole. De ahí también que le haya mantenido como cabeza de candidatura en Valladolid y que en Ferraz se diga, con la boca pequeña, que “por supuesto” Puente participará en la campaña. Claro que lo mismo se decía de Zapatero y ya ven: ¿dónde estás, ZP?. Por decir, hasta se dice que el mismísimo Puente podría aparecer este martes en la referencia del Consejo de Ministros, antes de ir a la Diputación Permanente, para restar protagonismo informativo al acto parlamentario. Ver para creer.

A veces tengo la impresión de que los periodistas somos, como las encuestas, una especie de termómetro electoral: hablamos con mucha gente dispar, leemos en fuentes diversas, escuchamos bastante y, al final, sacamos las conclusiones pertinentes. En mi caso, la semana pasada oía hablar de “remontada” en los campus socialistas; hoy, en cambio, ese concepto, el de remontar, parece huido de los cuarteles y hasta de los cálculos más optimistas del PSOE.

Cuando todos los socios que te apoyaban en la gobernación piden la dimisión del ministro que fue emblema y hasta se postuló (más o menos) para relevar a Sánchez, debes poner tus barbas a remojar: la pasada semana no lo hubiera dicho, pero hoy estoy casi convencido de que el vuelco, a todos los niveles, va a ser bastante mayor de lo que piensan los pronósticos más rosados en la oposición. Y entonces ¿qué?

Y, por cierto, más vale que dejemos el ombliguismo electoral, porque el mundo –mire usted a Estados Unidos, por ejemplo—exige gobiernos que afronten los enormes cambios que nos vienen, que son mucho más importantes y trascendentes que el hecho de que un ministro que jamás debió serlo dimita o no ahora, precisamente ahora.

¿Es Puente el conejo en la chistera de Sánchez? Es, en todo caso, un conejo con una carga de dinamita en su interior, y, en todo caso, ya no sé si quedan conejos o incluso chisteras. Esta semana veremos, por cierto, al ‘mago’ Sánchez de cerca y en su salsa: con los mandatarios iberoamericanos. Yo creo, lo confirmaremos, que no es solo Puente quien tiene estos días lo que se llama ‘mala cara’ ¿no?

fjauregui@periodismo2030.ocm

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